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Entrevista: Los cambios de paradigma en el sector legal demandan un nuevo perfil para los profesionales del Derecho

Entrevista a Eugenia Navarro realizada por Tomás Loyola Barberis
Redacción WK Formación - TLB Comunicaciones

Publicada en: Diario La Ley, Nº 8646, Sección En Primera Persona, 16 de Noviembre de 2015, Editorial LA LEY


¿Qué habilidades o cualidades debe tener un profesional del ámbito jurídico, más allá de la especialización o el conocimiento técnico?

La abogacía ha sido tradicionalmente una profesión técnica, a la que le ha costado entender que los bufetes son un determinado modelo de negocio y que necesitan de técnicas de gestión empresarial para su éxito futuro. Creo que ha generado mucha confusión creer que, desde la perspectiva ética de la profesión (el abogado como baluarte de la justicia), la búsqueda de la profesionalización y rentabilidad de los despachos era incompatible.

El entorno ha cambiado y se ha vuelto extremadamente competitivo. Eso ha forzado a que los despachos deban optimizar la gestión para ser más competitivos y ha afectado también al perfil de abogado. La capacidad técnica es cada vez menos diferencial para el cliente. Para un determinado rango de despachos, se asume que la calidad técnica será parecida y eso representa un cambio de paradigma en el sector legal, que lleva muchos años asumiendo que la capacidad técnica es la que generaba la diferencia. Lo que ocurre hoy en día es que no es suficiente y es necesario complementarlo con formación en gestión. Esta incluye los ámbitos de estrategia, gestión de personas, finanzas, Project Management, tecnología, marketing y comunicación, así como conocer el entorno digital. En definitiva, se trata de un perfil de abogado que ha evolucionado y que es más completo para afrontar este entorno tan competitivo. Todo ello ayuda de forma directa a aspectos que antes eran poco tratados en los despachos, como la fijación de precios o el análisis de la cartera de clientes que, sobre todo, pueden ayudar a la planificación para un mejor desarrollo de negocio.

¿Qué es Legal Project Management y qué ventaja competitiva ofrece a los despachos?

El Legal Project Management importa la metodología propia de proyectos de ingeniería de gestión por procesos para poder gestionar asuntos legales como proyectos. Se incluyen diagramas de flujos de trabajo, indicadores críticos del proceso y manuales de calidad. En definitiva, se realiza una planificación del trabajo que incorpora una serie de herramientas de gestión que aseguran que se trabaja de una manera eficiente y eficaz. La verdad es que se trata de otra dimensión del servicio legal, más allá de los modelos tradicionales de las firmas, que les hace competir de otra manera, con servicios adicionales que son una ventaja corporativa y diferencial que proviene de la gestión y no de su capacidad legal técnica. Algunos clientes ya están demandando en sus propuestas de servicios jurídicos que se incluyan Legal Project managers. Parece una herramienta muy adecuada que asegura la eficiencia y permite optimizar los procesos, asegurando la calidad y el coste.

En la actualidad, se ha profesionalizado y sofisticado mucho el proceso de selección de abogados, y se trata de encontrar y destacar dónde se encuentra la aportación de valor, de manera mucho más objetiva. Los clientes quieren saber en qué exactamente se les puede ayudar, cuál es la experiencia de valor, cuánto les va a costar y en cuánto tiempo se va a prestar el asesoramiento. Todo esto encaja perfectamente con lo que el Project Management puede aportar.

¿A qué retos se enfrentarán los profesionales de despachos o entornos jurídicos en los próximos años?

A un entorno que será cada vez más competitivo, con más jugadores y menos dinero que gastar. Parte del trabajo legal será commodity (los expertos hablan del 30%) y se reducirá el número de firmas que operarán a nivel global. La gestión unida con la tecnología serán claves en la prestación de servicios jurídicos, y el profesional estará claramente orientado al cliente y sus necesidades. Las firmas ya están evolucionando en sus modelos de negocio pasando de estructuras piramidales a nuevas estructuras sin socios que funcionan como auténticas empresas de servicios legales. Estos cambios afectarán no solo a los despachos de abogados externos, sino también a los modelos de negocio en el sector legal como procuradores, notarios y registradores. Es importante destacar que en el otro lado del proceso de compra-venta de servicios legales se encuentran las asesorías jurídicas que están sufriendo los cambios más radicales: la evolución de la función del abogado in-house ha pasado a ser la de un directivo que participa de la estrategia y que debe aportar valor al negocio, y no solo eso, sino que debe ser capaz de valorarlo cuantitativamente. Eso implica que las necesidades y requerimientos de los clientes fuercen la evolución de los negocios legales para poder ser más eficaces y poder ofrecer precios y modelos más competitivos. Solo los más preparados podrán crecer en este momento en el que se exige eficacia en los costes y capacidad de servicio. La profesión está viviendo un momento de reto y de cambio, y hay que estar preparados.

¿Cómo afectan los cambios tecnológicos y el ámbito digital a sus funciones?

Los cambios tecnológicos están afectando muchísimo al sector legal. Por una parte, las bases de datos, las plataformas de gestión del conocimiento, los programas de gestión integral de clientes y, cómo no, la inteligencia artificial: el proyecto Watson de IBM ya es una realidad en el sector legal. Existen plataformas tecnológicas comunes que enlazan al cliente con su abogado y, por qué no, con el resto de servicios legales que requiera. El entorno digital está afectando a todos los sectores y, por supuesto, al sector legal. Es necesario conocer este entorno, ya que está lleno de oportunidades por su capacidad de comunicación, de hacer llegar contenido y por todas las ventajas en el servicio que ofrece. El sector legal está viviendo una revolución tecnológica que es imparable y hay que subirse a ella.

Las funciones del abogado seguirán siendo las mismas, pero ahora, con la tecnología y el entorno digital, la manera de prestar el servicio será diferente. De hecho, ya existen firmas de servicios virtuales. El acceso a la información, la velocidad que requiere el asesoramiento y la predictibilidad de los servicios legales requiere de recursos que les permitan ser rápidos y medir los riesgos legales, así como valorarlos.

¿Por qué es necesario un EMMLS?

Porque combina la formación necesaria en gestión empresarial con la especificidad del sector legal. Es una formación que permite al participante avanzar en su carrera profesional en cada uno de los modelos legales, ya que le dota de las herramientas necesarias para crecer en el ámbito personal, pero aplicable a sus necesidades.

Es un programa único en el mercado y que por fin reconoce que el sector legal necesita adaptar la formación en gestión a su realidad. Ofrece las últimas tendencias en gestión y analiza el entorno actual para poder emprender acciones que ayuden a afrontar el futuro con éxito. No es lo mismo gestionar empresas de gran consumo que despachos de abogados, notarías, procuras, registros o asesorías jurídicas. Todos estos modelos tienen en común que forman parte del sector legal y que son unidades de negocio en sí mismas, por lo que requieren de planes completos de formación en gestión.

Además, se trata de un máster de la Universidad Ramón Llull, que acredita al participante con una formación en management de Esade, una de las mejores escuelas de negocio del mundo que se ha lanzado a generar contenido específico para el sector legal, siendo un máster único en la materia.

Destacaría además que no solo se ha pensado en contenidos adaptados, sino también en los horarios del curso y la facilidad que se le da al profesional para realizarlo: se imparte los viernes por la tarde y los sábados por la mañana cada quince días en Madrid. Desde luego requiere un esfuerzo, pero es totalmente compatible con la actividad profesional.

¿Qué puede esperar un alumno de este programa?

La respuesta es clara: crecer profesionalmente. El alumno de este programa podrá desarrollar sus competencias y habilidades en el ámbito de la gestión, de modo que tendrá las herramientas necesarias para asumir y entender la evolución de su profesión y ser más competitivo.

Se pretende dotar al participante de una visión estratégica que le permita analizar el entorno para poder planificar a futuro desde todas las perspectivas que ofrece la gestión de personas, el análisis financiero, el marketing, la comunicación y el entorno digital, el Project Management y, cómo no, la tecnología.

El curso además ofrece la oportunidad de un conocimiento personal con sesiones de coaching, así como la oportunidad de realizar un plan de marketing individual o un plan de negocio del tema del sector legal que escojan. Aquí tienen una magnífica oportunidad para salir del máster ya con los planes de sus respectivos negocios hechos, guisados y monitorizados por expertos, de tal manera que cuando acaben ya podrán poner en práctica sus conocimientos. El máster tiene un enfoque eminentemente práctico y de aplicación directa.

Este máster representa una oportunidad única en el mercado de formación integral en gestión que, sin duda, abrirá al participante su campo de posibilidades a futuro.

¿Qué aportan cada una y cuál es el resultado de la suma de Esade y Wolters Kluwer en cuanto a este programa?

Esade tiene un posicionamiento excelente, ya que por una parte tiene Facultad de Derecho y por otra parte una formación reconocida a nivel mundial de Master Executive, con lo cual combina de excelente manera los conocimientos y tendencias de los dos ámbitos a los que se ciñe este máster. Wolters Kluwer representa uno de los grupos líderes en el sector legal en diferentes ámbitos como el editorial, el tecnológico con software de soporte a la gestión, e incluso formativo. La combinación asegura que es un programa que parte del conocimiento de las necesidades específicas del sector y que es una propuesta de valor.

¿Hay futuro para las nuevas generaciones de profesionales del Derecho sin conocimientos de management y sin la preparación adecuada en este ámbito?

La pregunta es un poco difícil de contestar, porque no quiero, en ningún caso, plantear un escenario de alarma. Lo que sí puedo decir es que la formación en gestión prepara a los abogados, procuradores, notarios y registradores para asumir de manera más competitiva y con más éxito los retos que en este momento está teniendo el sector legal.

La formación en gestión debería formar parte ya desde el plan de estudios en las facultades de Derecho. En Esade ya estamos incorporando esta formación, pero un máster ofrece una formación más profunda y encaminada directamente al ámbito profesional.

Sería un error pensar que esto de la gestión solo afecta a las grandes firmas. Creo que es muy importante entender que, cuanto más pequeña es la firma, e incluso para las firmas unipersonales, la gestión es más efectiva y más fácil de gestionar el campo. Queremos que nuestros participantes sepan liderar el cambio en sus organizaciones para ayudarlas a ser más efectivas y competitivas, porque el entorno es incierto y cambiante, y hay que saber adaptarse para tener un futuro rentable y competitivo en el largo plazo.

Geopolítica, liderazgo, tecnología, estrategia... ¿Cómo se ha llegado al punto en que estos conocimientos se vuelven indispensables para los despachos y sus profesionales?

Los abogados necesitan trabajar en un entorno de pluralidad cultural, política y multijurisdiccional, porque el entorno empresarial es así. Como consecuencia, está surgiendo un nuevo profesional que debe sentirse cómodo en entornos internacionales y ser capaz de trabajar con diferentes fuentes de derecho.

Además, está creciendo un mercado internacional que requiere de abogados que sepan adaptarse a diferentes entornos y comprender los aspectos sociales y políticos no solo de un país, sino de regiones geográficas. Este entorno requiere abogados diferentes a los tradicionales que se centraban en su código local; requiere lo que se denominan abogados internacionales o globales. Para ello es necesario aplicar técnicas de coordinación, de eficacia como el Project Management, análisis de mercados y entender qué está ocurriendo en cada país desde un punto de vista político.

Los abogados deben especialmente desarrollar sus capacidades de liderazgo, ya que por una parte gestionan equipos y por otra lideran los proyectos desde la perspectiva legal, marcando cuáles son los riesgos para las empresas, y siendo muchas veces la palanca que impulsa o detecta frenos en el desarrollo de determinados proyectos. Decir no, a veces, no resulta fácil, por lo que la capacidad de influencia también se ha convertido en un valor importantísimo en las organizaciones.

Los profesionales del derecho necesitan de estos conocimientos para poder tener recorrido y para poder afrontar los cambios de paradigma que está sufriendo el sector. Cambios que están modificando todas las profesiones legales y que, cada vez más, tienen que ver con empresas de servicios legales, donde el cliente y su necesidades son el centro. La capacidad técnica es asumida y la diferenciación viene por saber ofrecer servicios competitivos de alto valor añadido. Creo que los profesionales del derecho sienten la necesidad en su día a día de tener este tipo de conocimientos. Seguro que tienen dudas sobre si deben crecer o no, cómo buscar perfiles, qué política de precios deben seguir, cómo atraer a más clientes, como gestionar el paso de un apellido de socios fundadores a una marca, cómo diferenciarse en el mercado… Para todas estas dudas, este máster proporciona herramientas de conocimiento y gestión que ayudan a tomar decisiones con el máximo de información y no de manera intuitiva, que es como se está haciendo en muchos casos ahora en el sector legal.

Derecho y gestión... ¿qué otro «compañero» es necesario para alcanzar un buen perfil profesional de cara al futuro? ¿Qué conocimientos o habilidades ya son o se convertirán en requisitos indispensables?

Todos estos cambios de entorno afectan directamente al perfil de abogado, no solo en los aspectos del ámbito de su actuación, sino en el propio perfil competencial y en las habilidades requeridas para ejercer en el derecho de los negocios. La excelencia técnica y la formación meramente jurídica ya no aportan un valor diferencial; son necesarias, pero se trata de algo que se da por hecho que hay que tener. Son un básico, un factor higiénico, no suman y desde luego no tienen el peso que tenían para la abogacía tradicional.

Un buen perfil competencial se convierte en el aspecto clave para convertirse en un profesional de referencia. Asimismo la capacidad de generar negocio adquiere una importancia muy superior a la que tenía hasta el momento. La competencia tan alta hace que el crecimiento de cualquier firma sea arrancando cuota de otra y eso requiere que los abogados necesiten la generación de negocio para progresar en su carrera. Hoy en día el nombramiento de socios exige como condición tener una cartera de clientes.

No olvidemos el otro lado del proceso de compra de servicios jurídicos: los abogados internos de empresa. Este perfil ha evolucionado muchísimo también, pasando de un papel reactivo a uno estratégico dentro de las empresas y de las organizaciones. Su entorno también es global y además asumen dentro de su función la cobertura de varios países. Las condiciones son muy parecidas: saber gestionar equipos internacionales; detectar, analizar y prever riesgos legales y, sobre todo, aportar criterio legal.

El profesional de los servicios legales tiene un excelente perfil competencial y comercial, requiere motivación y habla varios idiomas (uno de ellos inglés), los conocimientos técnicos se presuponen. Las competencias que más caracterizarán este perfil son: trabajo en equipo, liderazgo, influencia y comunicación. Todas ellas se pueden trabajar con formación, por lo que nuestro máster representa una oportunidad única en el sector de la formación para alcanzar el nivel de competencias y habilidades requeridas para el entorno actual.

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